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lunes, 28 de agosto de 2023

Síndrome Pata pollo


 ¿Tienes el síndrome pata pollo en tus reuniones o en tu relación con tus compañer@s ?


 Es probable que sí...

En este vídeo te cuento en qué consiste.




martes, 16 de mayo de 2023

Santas reuniones

                                                    Foto de jennyfriedrichs via pixabay
 

Las reuniones no son sagradas, aunque hay quienes las han convertido en algo religioso:


  • Algunos tienen una fe tan ciega en ellas, que creen que es la única aproximación a sus objetivos, olvidando otras vías.
  •  Hay que vigilar no cometer un pecado contra las agendas.
  • A la mayoría de los participantes, les gustaría que se acabaran en un santiamén
  •  Algunas, “religiosamente periódicas” deberían revisar su recurrencia.
  • No hay que esperar que se comulgue con todo lo que proponemos, ni demonizar las discrepancias. Acojamos la discrepancia constructiva. 
  • No hay caer en la tentación de buscar el lucimiento personal,  sino el beneficio colectivo.
  •  En reuniones, la fe no obra milagros, pero los datos a veces sí.
  • No deben servir para crucificar a nadie
  • Confesarse, reconociendo errores, puede ser la salvación de tu futura credibilidad
  •  Existen los 10 mandamientos en las reuniones que no debemos olvidar.
  • Una reunión debe favorecer la interacción y alejarse de las homilías.
  • Evitar desviarse del buen camino (la P de parking, ayuda)
  • Gestionar bien los conflictos para acabar dándonos la paz
  • Las malas reuniones crean agnósticos-reunioniles

 Todos tenemos una parte de responsabilidad para resucitar la buena imagen de las reuniones (vale, algunos más que otros).



jueves, 23 de marzo de 2023

Post para serie adictos


 Reuniones en serie...

Soy una serie adicta y hoy pensando en The Office, una parodia esperpéntica sobre el liderazgo en la empresa, donde vemos caricaturas de reuniones que aunque llevadas al extremo, nos recuerdan entre carcajadas, situaciones vividas…se me ocurre que muchas reuniones nos evocan títulos de serie:

Empiezo:

En esas organizaciones donde abunda La reunión de papel, donde se imprimen convocatorias para el mayor robo de agendas de la historia, pido la dimisión del Ministerio del tiempo, porque realmente, Aquí no hay quien viva

Better call…  solo a quien debe estar en la reunión y deja al resto respirar.

Si analizamos la Anatomía de una reunión vemos que algunas deberíamos llevarlas a Urgencias. Muchos se sienten Hijos de la Anarquía, al borde del Colapso y con sensación de estar totalmente Lost.

Cuando reciben determinadas "convos" tienen ganas de esconderse A 2m Bajo tierra.

Hay que mejorar la química sin llegar a Breaking bad, utilizar técnicas y tácticas sin parecer Juegos de Tronos y usar reglas de juego para evitar Strangers things y así seguro que habrá Días mejores.

Una buena reunión no tiene por qué ser la Dimensión desconocida, ni hacer que te sientas el Prisionero. La efectividad no es tan difícil, basta saber que hay mas de 13 Razones por las que una reunión se va al traste… Creedme.

Y para acabar, hay que aprovechar las oportunidades y tener en cuenta las peculiaridades de los que se conectan desde House.

¿Con cuál estáis ahora? ¿Me recomendáis alguna?

 

Foto de Franck Reppold via Pixabay




viernes, 27 de enero de 2023

Gritando no se entiende la gente



A grito "pelao" en reuniones

Ya sabéis lo que opino del mal uso de las citas en reuniones , especialmente como recurso para iniciarlas, pero eso no significa que no las “consuma”…

Pues bien, acabo de darme cuenta de que hay una, atribuida a Émile Zola, malinterpretada en el contexto de las reuniones y me he levantado con frenesí aclaratorio.

La frase es la siguiente:

           “Si me preguntas para qué vine al mundo, te responderé que para vivir en voz alta”

La frase en sí es impresionante, pero aviso a navegantes: Zola no se refería al volumen de tus intervenciones en reuniones.

Muchos han entendido entre cero y nada, el mensaje de esa frase.

Que griten más, no les da la razón, no ofrece una imagen de persona segura (sesgo de superioridad ilusoria), ni les va a ayudar a convencer a nadie, sino todo lo contrario.

Deberían aplicarse otra cita: “No alces tu voz, mejora tus argumentos” atribuida a Desmond Tutu

Elevar la voz:

  • incrementa la tensión,
  • deteriora tu imagen,
  • distorsiona la escucha,
  • perjudica el ambiente
  • convierte a las personas en rehenes de lo que han defendido a “grito pelao” haciendo casi imposible la más pequeña cesión en las posturas
  • amenaza la participación (necesaria) de quienes evitan los conflictos y a quienes el exceso de decibelios, incomoda.

Hay que muscular el autocontrol del volumen en las reuniones.

El problema no es que uno, aisladamente berree, el tema es que muchos no nos damos cuenta y mimetizamos con el volumen de “apasionad@”, elevando el nuestro y contribuyendo a la cacofonía en que hemos convertido ese intercambio de puntos de vista.

Zola defendió la conciencia de clase, pues bien, no perdamos la conciencia de nuestro volumen, para no perder también “la clase”.

Foto de Robin Higgins via Pixabay

jueves, 14 de julio de 2022

Reuniones "todo a 100"


 

Una reunión “todo a cien” es esa reunión que se caracteriza por mucha cantidad, de poca calidad y que si sumas… acaba costando carísima.

Una reunión de “todos a cien” es la que nos pone de los nervios (a cien o a mil) mientras nos preguntamos:

  •  ¿Qué hago yo aquí?
  •  ¿Cuándo empezamos de una vez?
  •  ¿Cómo narices hemos llegado a hablar de esto?
  •   ¿Tanto rato para esto?
  •   ¿Por qué no me envía el ppt o la documentación y me ahorro de oír su voz mientras se limita a leerla
  • ¿Por qué lo llaman reunión si es una ponencia?
  •  Y al final ¿cómo hemos quedado?
  •  ¿A qué hora vamos a salir?
Una reunión de "todos al 100%" = efectiva, equilibrada y motivadora.


Foto de Geralt via Pixabay



 


lunes, 27 de junio de 2022

¿Quieres saber si te están escuchando en una reunión online?


 

Apaguen sus cámaras...

En una reunión es fácil desconectar algunos instantes y si ésta es online, las deserciones mentales son aún más habituales.

 Algunas veces es por puro aburrimiento y aquí el abuso del “compartir pantalla” es una clara invitación… Otras veces el distractor mental tiene forma de interrupción objetiva,

       ·         ese WhatsApp del que cada vez somos más adictos

·         un correo “que parece urgente”

·         una llamada de tu jefe o de un cliente importante

·         o incluso un asalto a mano armada de tu atención, por parte de un@ compañer@ que se acerca a tu mesa sonriente, con eso de “es sólo un minuto”.

 No deberíamos caer en la trampa… pero lo hacemos. A veces es instantáneo, otras no tanto...

 En muchos de los casos quien lleva la reunión no se percata de esos momentos de inatención y eso puede ser un problema más importante de lo que pensamos.

 No me refiero solo a ese instante algo incómodo en que después de hacerle una pregunta a alguien, éste contesta con un “me sabe mal, pero no te estaba escuchando, es que…”

 Hablo sobre todo de que no tenemos un control sobre qué parte de los mensajes se han podido perder los participantes en una reunión. ¿Y si son momentos clave?

 Hay una regla de juego para reuniones virtuales que puede ayudar en este sentido: consiste en pedir a los participantes que si en algún momento van a estar de cuerpo presente pero de mente ausente, apaguen la cámara durante ese tiempo. Si quien brujulea la reunión ve quién está “pendiente” en cada momento, puede elegir cuándo plantear determinados puntos más relevantes o recordarlos más tarde si lo dicho era importante y había alguna cámara en negro.

 Alguno pensará ¿y no es muy deprimente ver excesivas cámaras apagadas durante demasiado tiempo? Si la reunión es efectiva, no suele pasar, En caso contrario es un medidor del interés que somos capaces de generar y por lo tanto un estímulo para mejorarlas 😉


Foto (editada) de Armin Schreijäg via Pixabay




lunes, 28 de febrero de 2022

García Márquez y las reuniones

 


Crítica "literaria" a reuniones inefectivas

Me he aficionado a los audiolibros y leyendo títulos de García Márquez, mira por dónde, me he divertido tuneándolos, usando las reuniones como leitmotiv

Fíjate tú que me ha quedado una crítica “bastante completa” a muchas reuniones:

  • Crónicas de una reunión muerta anunciada
  • El acta no tiene quien la escriba
  • Cien minutos de soledad
  • Mal Humor en tiempos de cólera
  • Relatos del moderador que naufraga
  • La mala hora (éste lo dejo tal cual)
  • Memorias de mis putas reuniones tristes
  • De la impuntualidad y otros demonios
  • El moderador en su laberinto
  • Vivir para contarla (otro que no modifico)
  • Yo no vengo a decir un discurso (tampoco requiere retoque)
  • Los funerales de la Reunión demasiado grande.

¿Añades algún otro título, aunque no sea de este autor?

lunes, 31 de enero de 2022

¿Eres mas de felicitar o de valorar?


 

En tus reuniones, no te olvides de valorar.

¿Eres más de felicitar o de valorar? Son cosas muy diferentes. ¿A qué dedicas más tiempo en tus reuniones? En serio. Piénsalo.

¿Dudas? Igual no lo tenemos muy claro

·         Felicitar, es expresar a una persona la alegría y satisfacción que se siente por una cosa agradable o feliz que le ha ocurrido.

·         Valorar es reconocer el mérito o las cualidades de alguien.

De la misma manera que solemos felicitar a nuestros hijos por sus buenas notas (no siempre aludiendo de manera expresa al esfuerzo que le han dedicado), en el ámbito de las reuniones tendemos a felicitar por la consecución de los objetivos y no dudamos en “elogiar” a quienes han obtenido unos buenos resultados. Eso está bien, pero no hay que olvidar la necesidad de valorar a quienes se esfuerzan a tope, pero debido a temas que no dependen siempre de ellos, sus resultados no son los esperados.

Hacer que el esfuerzo deje de ser invisible creo que es muy saludable para nuestras reuniones y para cuando salimos de ellas…


martes, 26 de octubre de 2021

Dejar de hacer algo bueno porque un día salió mal…


 "Uf, eso no me vuelve a pasar a mi!

Una amiga me explicó lo siguiente: un día en un bus abarrotado y ella bien sentadita, vio subir a una mujer de “cierta edad”.  Le ofreció sonriente el asiento y a cambio recibió a gritos el malestar de la señora por haber sido catalogada de anciana… (muy fina no estaba la pobre…).

Mi amiga sentenció, muy seria, que nunca más volvería a ceder el asiento a personas de “incierta edad”.

Resolución entendible en el momento, pero injustificable mantenerse en ella, incluso a corto plazo.

En las reuniones online (aunque también en las presenciales) quienes las facilitan hacen intentos de dinamización utilizando nuevos recursos. Y si no les sale como previsto a la primera, tienen la misma reacción que mi amiga: no lo vuelvo a intentar ya que lo pasé fatal.

Que una experiencia aislada desagradable no te castre para actuar o incorporar cambios deseables en ningún aspecto de tu vida. Y en las reuniones tampoco.

  •  “Di voz a la gente y me pusieron en una situación delicada… Vuelvo al monólogo que era más seguro”
  • “Intenté hacer una encuesta o utilizar las microsalas y no hubo manera y encima hice el ridículo. Comparto pantalla y me dejo de modernidades”
  • “Propuse la P de parking y se lo tomaron a cachondeo. Mira. Si salimos de tema, ya volveremos…”

No dejes de intentar mejorar tus reuniones, ni de aplicar todo aquello que llegue a tu vista u oídos y que pueda ayudar a que s sean más efectivas y agradables.

 

Foto de Thiago-Igara via Pixabay



lunes, 30 de agosto de 2021

Evitemos menciones “simpáticas” a enfermedades, como recurso comunicativo


Alusiones a enfermedades que debemos abandonar en una reunión

Mi post de este mes debía llamarse Reuniones bulímicas, Reuniones anoréxicas. He decidido no publicarlo.

La noción de qué es “políticamente correcto” me parece un tema de difícil consenso. Cada uno pondría en el cesto frases, actitudes o acciones diferentes. Yo reconozco tener una percepción subjetiva y además fluctuante de este concepto.

Sin embargo, no querría situar en este contexto lo que quiero compartir aquí. No se trata de calificar de correcto o incorrecto su uso, sino de pensar sobre ello.

¡Cuántas veces hemos oído o dicho algunas de las frases siguientes! Yo confieso que muchísimas…

·        No seas autista (a alquien introvertido)

·        ¡Me había olvidado del todo! Tengo un Alzheimer bestial

·        Parece que tenga Parkinson, jajaja

·        Es un cáncer para las organizaciones

·        Me pone esquizo

·        Disculpad si parezco un poco bipolar (sonrisa)

·        Si me pasa esto, me suicido.

·        Tampoco hay que ser un obsesivo compulsivo

·        Y tantas otras

Muchas de ellas acompañadas de risas…

No me había planteado las consecuencias que podrían acarrear.

¿A qué viene hablar de esto?

Este fin de semana estaba buscando testimonios en Twitter de una de las enfermedades antes mencionada porque se la han diagnosticado a alguien a quien quiero. Me sorprendió constatar que más del 80% de los tweets con el hashtag que usé de buscador, me remitían a bromas sobre el tema. La mayoría no tenían una vocación de burla, pero me produjeron una cierta tristeza. Si alguien se ha pintado mal las uñas ¿ha de poner como hashtag #Parkinson? O si se ha olvidado las llaves ¿está obligado a poner #Alzheimer? Aunque cuantitativamente pueda dar más visibilidad al tweet, quien busca esa palabra probablemente no tiene interés ni por tus uñas ni por tus llaves. Uy ¡qué a gustito me he quedao!

Pero dejemos las RRSS y centrémonos en “mi” tema: las reuniones. No en pocas ocasiones utilizamos esas referencias (me incluyo) y no somos conscientes de las situaciones personales que viven quienes participan en ellas y hasta qué punto pueden resultar dolorosas esa ingenua y generalizada banalización de esas enfermedades.

Sustituirlas por otras (al principio cuesta, igual que deshacerse de muchos hábitos) pero merece la pena intentarlo. Espero ir abandonando poco a poco esta mala costumbre.

En comunicación lo importante no es la intención sino el resultado.


miércoles, 5 de mayo de 2021

El orden en que preguntamos en una reunión

 


La intención era motivar la participación...


Todos nos esforzamos en que nuestras reuniones sean participativas, pero a veces cometemos errores en este “intento”.

Una situación típica es cuando por ejemplo recabamos opiniones sobre las ventajas de un determinado producto, sistema, procedimiento, etc.

No queremos limitarnos a enumerarlas nosotros. Nos gustaría que la gente participara y se implicara, así que decidimos preguntar. Hasta aquí todo bien.

Como tenemos miedo al silencio (ese ruido de grillos tan incómodo cuando se lanza una pregunta en general y nadie contesta), lo que solemos hacer es dirigirla a una persona en concreto. Una vez esa persona ha contestado, se la lanzamos a otra. Y así sucesivamente…

De lo que no siempre somos conscientes es de que cada vez resulta más complicado contestar, ya que las respuestas más fáciles probablemente son las que han aportado los primeros.

¿Nos planteamos alguna vez en qué orden nombramos a quienes invitamos a contestar? No debería ser aleatorio.

Para algunos puede ser muy desmotivador no poder añadir nada más a lo dicho...para otros no. Así que es aconsejable que guardemos "para después" a esas personas con mayor seguridad en sí mismas o incluso que tras un par de respuestas dejemos la pregunta abierta al grupo y que participe quien pueda aportar.

Aquí tenéis un recordatorio de otro tipo de preguntas bien intencionadas, que pueden girarse en tu contra 

Parecen pequeños detalles, pero tienen más importancia de la que pensamos…Y no olvidemos que quien lleva la reunión tiene responsabilidad en el ambiente de la reunión y en cómo se sienten las personas que asisten a ella.

 

 Foto de Anemone 123 via Pixabay



 

 


domingo, 28 de febrero de 2021

Los dichosos "Ah, por cierto" en las reuniones


 

La importancia de evitar desvíos en reuniones

Todos estamos de acuerdo (o eso creo) en que para que una reunión sea efectiva y para respetar el derecho a saber a qué hora estaremos libres, no deberíamos entrar en temas no previstos con antelación.

-          “Es que a mí me gusta que todo el mundo se sienta libre de hablar de lo que  quiera en mis reuniones”

-          Pues si puedes olvidarte de convocarme… te lo agradeceré.

Si los participantes pueden, sin previo aviso, sacar cualquier tema durante una reunión mediante las continuas interrupciones de los adictos al “ah, y por cierto” o usando ese espacio mal definido de ruegos y preguntas del final, se pueden dar muchas situaciones desesperantes, pero entre ellas hoy destacaré y describiré las tres principales:

1.       Salta el primer “ah, por cierto” y entramos en un tema no previsto, pero claro, no tenemos la información o las personas necesarias para hacerlo adecuadamente…

¿Os suena? Empezamos a navegar entre los “yo diría que”, “creo recordar que”, “me suena que”, “algo leí”, “quien nos podría ayudar es Matilde, pero no está” …

¿Y entonces qué pasa? En el mejor de los casos, después de perder el tiempo divagando, acabamos aplazando el temita. Vamos, lo que tendríamos que haber hecho desde un principio. 

2.       Otra situación habitual, es que el tema no interesa a la totalidad de las personas que están reunidas o conectadas. Todos hemos “disfrutado” de intervenciones del tipo “por cierto, para que me validen “X” ¿qué tengo que hacer?”  y llega esa desesperación colectiva que conlleva escuchar durante 10 minutos unas instrucciones dirigidas a una o dos personas de la reunión. ¿Qué costaba hacer esa pregunta fuera de reunión o contestarla en un correo o llamada personal?

Si mirar de reojo la hora durante estos dichosos desvíos provocara estrabismo, todos bizcos. 

3.       Otro caso a evitar y que igual reconocéis, es aquél en que después de ver acogidos  algunos “por ciertos” ajenos, vas tú, te motivas y te sumas con el tuyo… Pero mira por dónde, tu “por cierto” se aplaza, con lo que te quedas con un regusto extraño… especialmente si tienes el síndrome de Calimero (traducción para los más jóvenes:  tenencia al “nadie me quiere”).

Una reunión de trabajo debe estar bien planificada y estructurada y todos los que acuden han de saber a qué van y para qué se les ha convocado a la misma. De manera inequívoca. Eso no significa que no hay que tener en cuenta las inquietudes de quienes trabajan con nosotros. Bien al contrario. Pero deberá hacerse por los cauces apropiados (reglas de juego, implementación de la P de parking, etc…).  Pero es vital que esos cauces no se impongan, sino que se establezcan de manera consensuada y que todos vean el beneficio colectivo de respetar esos códigos de conducta en reuniones. 


Foto de Robin Higgins via Pixabay

domingo, 31 de enero de 2021

Pon un timekeeper en tus reuniones. Pero hazlo bien

 



No basta con nombrar un timekeeper.


¿Es efectiva la figura del timekeeper en una reunión? 

Si, pero recuerda que tan importante es el qué (la figura) como la manera de implementarlo (el cómo).

Te lo cuento en este video.

Video sobre timekeeper




lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Qué he aprendido de las reuniones del 2020?

 

Foto de Alexandra_Koch via Pixabay



¡Cuán equivocada estaba!

Se está acabando diciembre de este extraño 2020. No voy a frivolizar mi balance ya que hay personas a quienes ha afectado de manera muy cruda, únicamente voy a compartir cómo lo he vivido yo.

Por una intervención quirúrgica grave de mi compañero de vida, secuestré mis disponibilidades desde enero al 16 de marzo.

Si, hasta el 16 de marzo.

A partir de esa fecha tenía la agenda a punto de explotar. Pero explotó otra cosa y se llevó al traste todos mis proyectos.

Reconozco que no reaccioné de manera heroica. Me quedé paralizada y hubiera firmado por invernar hasta que todo pasara… Pero fueron mis clientes quienes a hostias, me hicieron salir rápidamente del letargo. ¡Y no veas cómo se lo agradezco!

Estoy encantada de reconocer que tenía una visión estrecha y errónea de las posibilidades de reunirse o impartir formación de manera online (sincrónica), Creía que no tendrían nunca la efectividad que ofrecía “lo presencial”. He cambiado de opinión ¡y cómo!.  

Era de las que repetía, igual que muchos, eso de que:

  •    “El lenguaje no verbal es menos detectable”

Innegablemente somos más expresivos en persona (bueno, no todo el mundo…) pero pensemos que las presenciales con mascarilla nos dan aún menos información y feedback.

Me ha sorprendido comprobar cómo es posible detectar el estado de ánimo, el acuerdo/desacuerdo no expresado, la falta de comprensión, el entusiasmo y muchos aspectos no verbalizados, de las personas con quienes he compartido espacio virtual.

  •        “Todos hablan a la vez y los debates son caóticos

Al contrario, después de acostumbrarnos a levantar la mano en las reuniones virtuales, esta sana costumbre podría exportarse a las presenciales. Ahí lo dejo.

  •       “La gente presta menos atención y son más aburridas”

La culpa SOLO es nuestra. Existen muchos recursos que desaprovechamos para conseguir la concentración de los participantes

Por cierto, aprovecho para recordar la importancia de replantearnos a quién convocar…

  •       “Es mucho más frío”

Estoy tan agradecida de haber recibido tanta calidez en reuniones en estos días y tanta participación, risas, vitalidad y fuerza en cursos impartidos, que suerte que ya no tengo edad, si no, si tuviera un hijo lo llamaría Zoom.

  •       “No dominamos la herramienta

La gran ventaja es que en las presenciales abundaba la ignorancia inconsciente. Creíamos que haber hecho muchas reuniones nos convertía en buenos facilitadores. Craso error. Ahora, ante el desconocimiento de las herramientas, nos hemos planteado “aprender” y eso acaba yendo más allá de la simple utilización de las plataformas de turno.

  •        “Se estás olvidando buenas prácticas como el orden del día y las conclusiones y actas”

Es cierto en algunos casos. No dejemos que se pierdan las buenas prácticas en reuniones virtuales.

Sin embargo, también es cierto que hábitos como las reglas de juego, la P de parking consensuada y el cuadro de compromisos, ahora se están implementando más.

  •   “Muchas dinámicas que podían hacerse en presencial, no pueden utilizarse online”

Sólo en algún caso. En general, personalmente he podido “traducir” y trasladar esas dinámicas a mis cursos en línea y además incorporar de nuevas.


Y no olvidemos que ahora las reuniones son mas cortas, hemos mejorado la puntualidad y hay menos formalidades innecesarias.

No encuentro a faltar las reuniones presenciales, aunque reconozco que sí, el contacto personal de la formación presencial y los viajes que conllevaba.

Esperemos que cuando volvamos a “lo conocido” todos estos aprendizajes nos ayuden a ser más efectivos y también mejores personas. El tiempo lo dirá. No los gurús tertulianos.



viernes, 28 de agosto de 2020

¿Quién se ha comido mi queja?


Cornud@s y apalead@s en reuniones


Hoy me ha venido a la cabeza el chiste de Eugenio, del marido que llega a casa y se encuentra a su mujer en la cama con otro…

- ¿De dónde vienes a estas horas? – le pregunta ella.  (Ponedle tono acusador y ceño fruncido)

- Pero… ¿qué hace este hombre en mi cama? (Ponedle cara de alucinado y voz temblorosa)

- ¡No me cambies de conversación…! ¿DE DÓNDE VIENES A ESTAS HORAS? (Subid algunos decibelios)

Olvidémonos del chiste de Eugenio... Pero seguro que alguna vez hemos tenido esta “sensación” en la vida y también en reuniones.

Íbamos a plantear nuestro descontento o  queja perfectamente lícita y bien argumentada. Pero ¡oh sorpresa! Se anticipan y nos salen por peteneras, generalmente con detalles, comentarios o acusaciones irrelevantes o incluso absurdas. Conclusión: “cornud@ y apalead@” como en el chiste.

Dejando de lado evidentemente la situación del marido "inoportuno" que solo me ha inspirado el post... podemos analizar varios puntos de este tipo de situaciones y en especial en reuniones, donde nos embarga esa sensación de injusticia.:

1.      Antes de plantear “en público” una crítica o queja, pensemos si realmente debe ser tratada ante todos los participantes de esa reunión. Muchas veces una conversación privada da mejores resultados.

2.      Si alguien intuye que va a ser atacado en público es posible que prepare una estrategia de defensa mediante ataque previio. 

      Es de primero de "sitiroyoprimerosequedasinpiedra"

3.      La primera “acusación” centrará la conversación dejando en segundo plano lo que se plantee posteriormente. Corremos el peligro de centrarnos en nuestra defensa y olvidar el objetivo (o que éste se difumine).

4.      Podemos perder los papeles y de paso ante otros participantes, perder la razón… (aunque objetivamente la tuviéramos)

5.      Si decidimos honestamente que es imprescindible que todos los participantes escuchen nuestra reivindicación, planteemos que en el orden del día aparezca ese punto. Si hay desvíos, podremos reconducir de manera más elegante.

 

Y si eres el facilitador, recuerda que un buen orden del día en cualquier reunión, te ayudará a que no "te la peguen" .


  





lunes, 13 de julio de 2020

Preguntas "para quedar bien" y que te hacen quedar fatal... en reuniones



Foto de Jarmoluk (via Pixabay)



¿A qué hora os va mejor la reunión?

Como la situación vivida de “teletrabajo” ha complicado mucho la vida de determinadas personas, en un afán de tener en cuenta su realidad y asumiendo la importancia de no sacrificar aún más el bienestar de nuestros colaboradores, intentamos que las reuniones sean lo menos invasivas posible y que no distorsionen aún más la convivencia familiar.

Son muchos los que se están esforzando en  ESCUCHAR más. Hasta aquí, todo bien. Pero una de las preguntas más “majas” que se escuchan es : ¿A qué hora te/os va mejor la reunión de los lunes?

Pregunta de alto riesgo.

Recordemos que en comunicación no cuenta la intención, sino el resultado.
Nadie duda de la excelente y generosa intención de esa pregunta, pero vamos a analizar sus consecuencias con un simple ejemplo:
  •          Matilde te dice que sobre las 8:30 que sus hijos aún duermen
  •       Godofredo que después de las 11 porque es a la hora que sus suegros recogen a los niños.
  •           Ana, que a las 10 porque antes tiene siempre otras reuniones y a partir de las 11 es cuando tiene reuniones con los clientes.

Glups. ¿Qué hacemos? Vamos a quedar fatal con 2/3 partes del equipo, que van a pensar ¿para qué pregunta si luego hace lo que le da la gana? Todavía peor si la consulta se ha hecho individualmente y se desconocen las opciones de los demás... Recordemos lo mal que se vive la sensación de escucha estética.

Elegir la hora ideal para todos suele ser misión imposible. Sin embargo, corro menos riesgo de quedar fatal, si lo que pido al equipo es que me digan una franja (no muy amplia, especialmente en grupos grandes) en que realmente no pueden reunirse, o que elijan una hora al día libre de reuniones. No es una panacea, ya que puede ser complicado igualmente, pero al menos podrás evitar esa sensación de “sabe que me fastidia y mira…”.




martes, 26 de mayo de 2020

Interrupciones familiares en reuniones y confinamiento






¿Cómo "vivir" las interrupciones familiares durante las reuniones en confinamiento y pseudoconfinamiento?


Como dice un amiga mía “no estamos teletrabajando, sino que: ¡Tela, cómo estamos trabajando…”

Diversos estudios calculan que de media se  están dedicando al trabajo 2 horas más de las que correspondería. Ahí lo dejo.

En tiempos “normales” de teletrabajo una interrupción familiar podía crear una situación incómoda y sino que le pregunten al professor Robert Kelly, cuyo vídeo con sus hijos irrumpiendo en medio de una entrevista en directo, se hizo viral.

Ahora, en tiempo de confinamiento, estas situaciones se han convertido en todo un clásico.

La falta de empatía ha encontrado en estos días sus más variadas formas de expresión. Conozco personas cuyos “responsables”  les han soltado comentarios desagradables acerca de su falta de control del entorno… ¿En serio? Otros se han limitado a pequeños suspiros que se traducen por “¡menuda paciencia debo tener!”… y alguno hay que ha reñido a un colaborador por tener mala conexión.

Ya hay suficiente estrés con la gestión de la situación como para añadirle angustias adicionales. Si pasa un adolescente preguntando por sus calzoncillos verdes o el pequeño se queja de que otra vez hay macarrones, se sonríe y no hay más. No se es poco profesional por tener una familia ruidosa o carecer de un espacio para aislarse…

Debemos aceptar estas realidades con humor, entendiendo la excepcionalidad de la situación. Y si el sentido del humor es un código que compartes con tu equipo, aprovecha las complicidades que te ofrecen estas interrupciones. Por ejemplo: como despedida puedes comentar que los macarrones son tu plato preferido o tus calzoncillos preferidos también son los verdes…

El exceso de formalidad puede lesionar incluso las reuniones presenciales, así que imaginaos lo que puede provocar en estos momentos.


Foto de MarylanArt via Pixabay

lunes, 30 de marzo de 2020

Reuniones en tiempos de confinamiento



Reuniones en tiempos de confinamiento

Entre tanto bombardeo de informaciones, de bulos y de bromas, hoy me han enviado un mensaje por whatsapp, que en forma de pregunta conseguía describir con realismo el panorama actual:

¿Quién aceleró la transformación digital en tu empresa?

      [  ]  El equipo TI
      [  ] El CEO
      [X] El coronavirus
      [  ] El equipo AGILE
      [  ] El CTO

Por cierto, me lo mandó un responsable TIC  ;) 

Tanta gente hablando teóricamente de que hay que salir de la zona de confort (consejo que, por cierto, no comparto) para ver cómo se nos expulsaba a hostias de esa zona amable con cojines mullidos...

Uno de los temas que más se ha visto “acelerado” es el de las reuniones en remoto. Ya no se nos daban muy bien las reuniones y encima ahora, las tenemos que hacer online.

Muchas de ellas adolecen de las mismas insatisfacciones que las presenciales (número no adecuado, poca claridad de objetivos, tiempo final no respetado, etc..) pero a eso hay que añadir la escasa experiencia en tecnología que nos caracteriza a muchos de los españoles. ¡Menudo estrés! Tanto para quien convoca como para quienes participan… ¿en serio no veis el documento compartido? Buena noticia: los aspectos técnicos después de varios intentos “ensayo-error” y algo de paciencia se solucionan.

Pero lo que no siempre se aprende en tercero de “aprendoahostias” es que hablamos de reuniones virtuales, pero habría que hacer una especificación adicional: reuniones en situación de confinamiento. No es en absoluto lo mismo. Hay elementos de reuniones on line “normales” que habrá que flexibilizar en la situación excepcional que estamos viviendo, así como otros que antes eran aconsejables y ahora serán imprescindibles.

Vamos a por los ejemplos:

No debemos añadir un estrés adicional en los participantes en plan “niños callaros por favor, que mamá está en una reunión”. Si una cabecita rubia aparece en mitad de la reunión, se la saluda e incluso se le pregunta su nombre…

En cambio, las reglas de juego a consensuar sobre futuras reuniones que antes eran “aconsejables”, ahora pasan a ser imprescindibles.

Os invito a reflexionar sobre las particularidades de una reunión en tiempos de confinamiento.

Y no olvidéis que de esta situación algunos equipos pueden salir reforzados y otros "tocados" y que nuestra manera de encarar las reuniones puede influir en ello.

No suelo despedirme en los posts, pero esta vez lo haré : un abrazo virtual.





Foto de Pixabaymohamed_hassan / 4737

lunes, 30 de septiembre de 2019

¿Realmente discrepas totalmente?


Discrepo totalmente... de nada


En reuniones podemos oír (o decir... para qué negarlo) las frases siguientes:

  • Discrepo totalmente.
  • No estoy de acuerdo contigo, o su variante más políticamente correcta “no estoy de acuerdo con lo que dices”. Da igual, para lo que quiero comentar, no hay gran diferencia…

Salvo algunas excepciones, la mayoría de las veces son frases terriblemente injustas y que se pueden cargar el buen clima de una reunión.. Pongamos un ejemplo:

“El tema me parece tremendamente difícil, no se hizo una buena estimación del tiempo requerido y encima me lo entregaste fuera de plazo. Me niego a trabajar mal. Nuestros clientes se merecen mayor calidad de la que les estamos ofreciendo este último año”

Tu piensas: ¡uy, lo que ha dichoooooo!

Sien embargo, puede ser perfectamente aceptable que:
  1.  El tema fuera difícil
  2. El plazo fuese muy justo 
  3. Se lo entregaste con 3 días de retraso
  4. Todos deberíamos negarnos a “trabajar mal"
  5. Todo cliente se merece la mayor calidad posible
  6.  Este último año, nuestra calidad se ha visto mermada

Y sin embargo, los automatismos mencionados al inicio se ponen en alerta y salen de nuestras bocas en forma de dardo envenenado e inconsciente: “discrepo totalmente” y el veneno no desaparece aunque lo digamos educadamente. El otro nunca entenderá que se pueda discrepar de TODO lo que ha dicho.

¿Seguro que es honesto hacer tal declaración? No. Es simplemente una torpe respuesta defensiva porque no me ha gustado (que no significa que no sea cierto) algún elemento aislado de la frase (probablemente el hecho de que mencionara delante de mi jefe que YO se lo entregué tarde).
El tonito tampoco ha ayudado a serenarme…seguro, pero con mi respuesta no mejoro el diálogo. 

Es importante aceptar TODO AQUELLO que es aceptable (o incluso obvio) para estar objetivamente legitimado para destacar EL ELEMENTO (si lo hay) con el que realmente discrepo. 

El cambio cultural de empezar nuestras intervenciones destacando aquello con lo que estamos de acuerdo, supone un cambio cualitativo esencial y una manera de ganar #efectividad ya que no nos enzarzamos en discusiones infructuosas ni en bloqueos innecesarios.

Puede que no estés de acuerdo con una parte de este post... ¿o discrepas totalmente?

 Foto de QCV Avocat via Pixabay