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jueves, 23 de marzo de 2023

Post para serie adictos


 Reuniones en serie...

Soy una serie adicta y hoy pensando en The Office, una parodia esperpéntica sobre el liderazgo en la empresa, donde vemos caricaturas de reuniones que aunque llevadas al extremo, nos recuerdan entre carcajadas, situaciones vividas…se me ocurre que muchas reuniones nos evocan títulos de serie:

Empiezo:

En esas organizaciones donde abunda La reunión de papel, donde se imprimen convocatorias para el mayor robo de agendas de la historia, pido la dimisión del Ministerio del tiempo, porque realmente, Aquí no hay quien viva

Better call…  solo a quien debe estar en la reunión y deja al resto respirar.

Si analizamos la Anatomía de una reunión vemos que algunas deberíamos llevarlas a Urgencias. Muchos se sienten Hijos de la Anarquía, al borde del Colapso y con sensación de estar totalmente Lost.

Cuando reciben determinadas "convos" tienen ganas de esconderse A 2m Bajo tierra.

Hay que mejorar la química sin llegar a Breaking bad, utilizar técnicas y tácticas sin parecer Juegos de Tronos y usar reglas de juego para evitar Strangers things y así seguro que habrá Días mejores.

Una buena reunión no tiene por qué ser la Dimensión desconocida, ni hacer que te sientas el Prisionero. La efectividad no es tan difícil, basta saber que hay mas de 13 Razones por las que una reunión se va al traste… Creedme.

Y para acabar, hay que aprovechar las oportunidades y tener en cuenta las peculiaridades de los que se conectan desde House.

¿Con cuál estáis ahora? ¿Me recomendáis alguna?

 

Foto de Franck Reppold via Pixabay




jueves, 27 de junio de 2019

Esos "artistas" que facilitan reuniones... y sus estilos.




El arte de facilitar reuniones


Llevar bien las #reuniones es todo un arte.

Estoy en una sala de espera que amenaza ser mi residencia al menos durante una hora y media y he empezado a desvariar sobre el tema... Lo que me ha llevado a pensar que hay “artistas facilitadores” de muchos estilos:

  • Clásicos (las reuniones de siempre, llevadas como siempre). 
  • Abstractos (no los entiende ni Dios).
  • Cubistas (ponen la boca en el lugar de la oreja). 
  • Renacentistas (saben de todo y sirven para todo) Algún Da Vinci de las reuniones, hay.
  • Góticos. Aquí mas que el estilo arquitectónico, lo relaciono con la tribu urbana con gusto por lo oscuro... Licencia poco poética, ya lo sé.
  • Barrocos (reuniones recargadas en las que sobran detalles y lenguaje innecesariamente complicado).
  • Surrealistas (¿Has oído los objetivos que proponeeee?).
  • Rupestres (pues eso... los hay muy primitivos en su manera de gestionar las incidencias: "deja a hablar a los demás" y otras delicadezas por el estilo).
  • Naïf (pobrecillos...). No se dan cuenta de que la preparación técnica no es suficiente para la #efectividad de una reunión...
  • Expresionistas  (buscan la expresión de los sentimientos y las emociones, pero no siempre saben regularlas ni auto-regularse). 
  • Realistas (por fin).
  • Racionalistas (sin florituras y racional, usando las novedades tecnológicas).

La lista se puede alargar… pero acaban de decir mi nombre (incompleto, por lo de la protección de datos) y lo dejo aquí.

Ya me haréis propuestas para ampliar la lista. ¡Venga, artistas!


Foto de Nikita Shalenny via Pixabay



miércoles, 31 de octubre de 2018

Bienvenidos al concurso. quien piensa, pierde.




Pensar y reunirse no debería ser incompatible

Bienvenidos al concurso: ¡En reuniones, quién piensa, pierde! (Si. Los Luthiers me encantan.)

Hay personas que piensan antes, durante y después de cada reunión. Pues es una pena, ya que no son candidatas al concurso que las podría llevar a la fama en muchas organizaciones. ¡Qué se le va a hacer!

El casting es durísimo. Debes superar el antes, el durante y el después de la reunión.

Hoy me centraré en el Antes:

La primera prueba eliminatoria es verificar si se ha puesto el reuniómetro automático. Si confiesas que has sospesado si valía la pena hacer la reunión o podías haberla sustituido por otra vía, te rechazan automáticamente. Incluso te hacen sentir mal por presentarte a este concurso sin el talento requerido y hacerles perder el tiempo.

Después vienen preguntas sutiles y más sibilinas: ¿cómo has seleccionado a los participantes? ¿has identificado los claves y qué has hecho con ellos?. Os aconsejo poner cara de “no he entendido la pregunta”, incluso cuando te la hagan por tercera vez.

Cuando te pregunten por el orden del día, ¡alerta! Aunque envíes ese documento con la antelación necesaria detallando los objetivos, con tiempos marcados etc… no lo admitas jamás. Si lo haces, te descalifican de inmediato.

Cuando oigas “¿cuál es tu momento favorito para convocarlas?” si no quieres improvisar puedes optar por “los viernes por la tarde a última hora”. Verás sonreír con admiración al responsable del casting mientras piensa que eres una promesa.

Si te preguntan si todos los participantes tienen claro qué han de aportar a la reunión, la respuesta del último ganador fue: “tampoco hace falta que aparezca en la convocatoria ya que es de sentido común” Y me parece memorable, porque además traduce ese estilo condescendiente, poco conciso y ambiguo que deja adivinar que también se superará la segunda fase del casting. Otros aportaron un vídeo con las interrupciones de varios participantes que tuvieron que ausentarse para buscar documentos que no sabían que eran necesarios. Unos craks.

“¿Hablas con alguien antes de la reunión?” Comentaros que aquí un ingenuo confesó de manera vergonzosa, haber realizado un nemawashi en alguna ocasión. Fue expulsado de manera humillante y creo que hasta tiene una demanda pendiente. Bueno, muy bien no sé qué paso, ya que lo comentaron por encima en una reunión de no sé qué.

Criba final: ¿Envías documentación adicional junto a la convocatoria? Aquí lúcete y sé pródigo en ejemplos de cantidad y no calidad de documentos. Hubo quien habló de páginas amarillas, pero como el entrevistador era muy joven no lo entendió y no superó la prueba. 

Hasta aquí mis consejos básicos para poder participar en este maravilloso concurso televisivo. ¡Y que gane el peor!


Foto de Pexels en Pixabay

jueves, 30 de noviembre de 2017

Anatomía del buen facilitador de una reunión


                                                        Foto de John Rocha en Pexels,Photo



En una reunión "sana", el facilitador:
  • ·                Tiene los pies en el suelo y ayuda a poner manos a la obra
  • ·         Es capaz de dar el brazo a torcer, cuando toca
  • ·         Aporta pulmones: deja respirar y no ahoga
  • ·         Valora el cerebro ajeno
  • ·         Sabe dar palmas y palmadas
  • ·         No señala con el dedo 
  • ·         Es consciente que pueden costar un riñón, si no son efectivas
  • ·         Sabe salir de cuellos de botella
  • ·         No quiere ser el ombligo
  • ·         Tiene cintura
  • ·         Usa las orejas no solo para llevar pendientes o sujetar gafas
  • ·         Sus ojos saben leer entre líneas
  • ·         Su productividad le impide ir de culo


Si no es así, el forense dictaminará que el asesino de la reunión ha sido él.


martes, 13 de mayo de 2014

Parodia sobre conference call


Vídeo muy ilustrativo de lo que puede ser una 
conference call

 


http://youtu.be/DYu_bGbZiiQ


Durante los cursos de Optimización de Reuniones, muchos participantes me preguntan qué opino sobre este medio para "reunirse". 
La verdad es que es un canal que personalmente no conozco bien, pero este video que me hizo llegar Jose Fco. Rodríguez (gracias, Jose) recoge los comentarios de muchos de los que las usan.

Merece dedicarle los 4 minutos que dura.


viernes, 28 de febrero de 2014

"Imagine" en Reuniones


Imaginando, se hace camino al pensar...
  • ¿Te imaginas una sala de reuniones en la que se apague la luz – y especialmente el proyector con el power-point (leer con sonrisa maléfica) - cuando llegue la hora fijada para terminarla?
  • ¿Te imaginas un sistema informático que no te deje aceptar una reunión, si en la convocatoria no hay un orden del día?
  • ¿Te imaginas un sistema informático en el que aparezca “Error 0225004: querido convocante, lo que acabas de escribir es un tema amplio, no un objetivo.  Cambia si quieres continuar”
  • ¿Te imaginas una sala de reuniones donde no hubiera cobertura para móviles?
  • ¿Te imaginas que hubiera un spray de uso obligado que volviera mudo al que no tiene nada que decir?
  • ¿Te imaginas un sistema anti-incendios que se pusiera en marcha cuando alguien superara con su voz un límite de decibelios o hiciera comentarios incendiarios contra otros participantes (y evidentemente la ducha sólo le concerniera a él/ella?
  • ¿Te imaginas un detector de fantasmas en la puerta que le impidiera la entrada? Porque un detector de mentiras ya sería la hostia…
  • ¿Te imaginas un lector cerebral capaz de distinguir quién ha leído y  “hecho los deberes” necesarios para no hacer perder el tiempo al resto?
  • ¿Te imaginas que no se abriera la puerta para salir si no hay al menos un esbozo de acta o de compromisos si se ha decidido "algo"?
  • ¿Te imaginas que todas las aportaciones “humo” activaran una niebla equivalente a su intensidad y rodearan al emisor?
  • ¿Te imaginas que cuando algo ya se ha dicho más de tres veces se oyera “ecooooo”?
  • ¿Te imaginas que cuando alguien no comprendiera algo se le apareciera un interrogante en la frente?
  • ¿Te imaginas que cuando alguien tuviera ideas geniales, sonaran aplausos?


Algunos de estos casos (sólo algunos, claro) no son ciencia ficción, pero mientras esperamos que la tecnología juegue totalmente a favor de las reuniones, todos somos responsables y podemos erigirnos en el rol de garantes de las buenas prácticas en reuniones. No hay excusa.


jueves, 6 de febrero de 2014

El síndrome de abstinencia al protagonismo



El mono de los focos, en reuniones

El síndrome de abstinencia lo compone el conjunto de reacciones psíquicas o corporales que concurren cuando una persona con adicción a una sustancia psicoactiva deja de consumirla. Lo mismo ocurre cuando una persona con adicción a ser escuchada (no sólo por sí misma, que también… sino por un público más o menos numeroso) y habitualmente expuesto a la admiración colectiva, pasa a una situación de poca visibilidad.
Los síntomas varían en forma e intensidad de acuerdo con la personalidad del paciente y del tiempo que lleva desarrollándose la dependencia
Este síndrome de abstinencia al aplauso virtual, denominado coloquialmente mono del “foco”, provoca que el paciente pierda la capacidad de experimentar gozo y tranquilidad de manera natural, y crea una dependencia o consumo compulsivo para no sufrir malestares como ansiedad, alucinaciones, sudoración, temblores, dificultad para dormir, y otros que, en conjunto, forman el síndrome de abstinencia.
Si el paciente tiene la facultad de convocar reuniones, el efecto de su dependencia provocará la saturación de sus colaboradores. Si quien lo padece es un participante, monopolizará las reuniones con sus intervenciones, sean éstas pertinente, no pertinentes o claramente impertinentes, dificultando la labor del moderador de tal reunión.
¿Cómo vencerlo?
En el primer caso, se aconseja que el moderador siga una terapia de shock acudiendo a reuniones ajenas absolutamente innecesarias, mientras se va aumentando exponencialmente el nivel de exigencia sobre su productividad. Suscribirlo a una sesión diaria de cine experimental iraní en VO sin subtítulos y obligarlo a visualizar la sinopsis en power point, también ha dado resultados interesantes, aunque no cuantitativamente significativos
En relación a los participantes, tanto a los que sufren paralelamente el síndrome de incontinencia verbal severa, como a aquellos que simplemente tienen un nivel de dependencia al protagonismo (mono del foco) superior a la media, se aconseja someterse voluntariamente a un régimen de intervención-tweet: auto-limitar sus aportaciones a un máximo de 140 fonemas.

No hay estudios concluyentes, pero en vista de los estragos que produce el síndrome del protagonismo en las reuniones y del temor al contagio, se anima a los lectores si conocen en su entorno a alguien que lo padezca, a invitarlos a seguir de manera voluntaria, alguno de los tratamientos propuestos. La organización se lo agradecerá.

jueves, 4 de abril de 2013

"Esos", que llevan la reunión (no se sabe muy bien dónde)




¿Cómo llamar al que "lleva" una reunión?

Para expresar lo que pienso de algunas cosas que están sucediendo actualmente, no encuentro la palabra perfecta, más allá de algún exabrupto.

Sin llegar a ese extremo, tampoco encuentro una denominación que me satisfaga para aludir  a la persona que “lleva” una reunión
  • ¿Moderador?  Incompleta. Parece que su labor sea exclusivamente evitar excesos de los participantes,  arbitrar conflictos o pacificar los ánimos. O desde otro punto de vista un simple asignador de turnos.
  •  ¿Director? Me transporta a obsoletas reuniones “dirigidas” de manera jerárquica y rígida. ¿Disculpe, puedo ir al lavabo?
  • ¿Facilitador? A veces es necesario todo lo contrario
  • ¿Líder? Cada vez soy más alérgica a esa palabra
  • ¿Conductor?  Vale que lleva las riendas, pero reconocerlo tan abiertamente… Para eso podríamos llamarle directamente “encarrilador”.  Ahora bien, me parecería aceptable si se retiraran puntos a los “malos conductores reunioniles”.
Quizá la palabra que necesitamos sea sencillamente: RESPONSABLE de la reunión.
  
Esta palabra implicaría asumir que la consecución del objetivo, el talante, la satisfacción de los participantes y en general la eficiencia de la reunión, dependen en gran medida del papel, bien o mal desempeñado, de quien la mayoría de las veces convoca, introduce, lleva y concluye la reunión.

Quizá el buen responsable es el que consigue además, transmitir al resto de participantes la implicación necesaria para que todos se sientan, también, responsables del buen fin de la reunión. 

De todas maneras, seguramente continuaré utilizando la palabra "moderador"… 

jueves, 15 de noviembre de 2012

El circo de las reuniones



Había una vez....(tarararará)... una reunión 

Hace unos días impartí un curso en una empresa en Madrid. En el feedback oral final, uno de los participantes, después de decirme que el curso le había parecido muy útil (uf!) comentó que le había resultado muy ameno “ya que yo era muy payasa”.

Reconozco mi desconcierto inicial y me aferré a lo de la “utilidad” para no cortarme las venas en público. Por suerte  duró poco, pues Paco ( que así se llamaba el participante) aclaró rápidamente lo que quería transmitir
.
Durante el trayecto del AVE y gracias una vez más a que la película que daban, seguro que es  fruto de un acuerdo para fomentar la productividad de los usuarios, le di vueltas a la anécdota…

Llegué a la conclusión de que para llevar una reunión, en realidad recurrimos a muchas figuras circenses:
  • ·         Payaso, ya que el humor es un “serio” aliado de algunas reuniones (no todas, evidentemente!)
  • ·         Equilibrista para no caer a pesar de rozar temas candentes y para seguir tu objetivo sin perder “el hilo”
  • ·         Trapecista para saber aprovechar la oportunidad de aliados cuando te lanzan un trapecio o unos brazos, para lanzarte y así avanzar
  • ·         Domador, ya que alguna fierilla suelta te puedes encontrar…
  • ·         Tragasables,  porque hay que saber elegir:  decir o hacer lo que conviene  por encima de lo que tienes ganas de hacer o contestar…
  • ·         Lanzador de cuchillos, esa poco común capacidad de lanzar un arma afilada con la certeza de no herir, pero generando suspense
  • ·         Contorsionista, para adaptarse a situaciones diversas y cambiantes volviendo siempre a tu verdadero rol.
  • ·         Mago cuando puedes demostrar a los participantes que aquello que parecía difícil de conseguir, se ha conseguido.

Pues nada, Paco, aprovecho para agradecerte tu inspiración y el detalle de acompañarme a Atocha.

lunes, 27 de agosto de 2012

Ejemplo de introducción a una reunión comercial



¿Quién me ha empujado?


A veces para saber de qué eres capaz, necesitas encontrar esa gente tan molesta que te empuja (eso sí, q te empuja hacia delante o hacia arriba). Esas personas incómodas, que te plantean objetivos difíciles, pero siempre viables (si no son viables, no vale!)

Como estoy apurando los últimos días de mis vacaciones, y confieso que estoy muy, pero que muy vaga, echaré mano de una experiencia ajena para este post.

Paso a compartir una introducción a una reunión comercial que me comentó un participante en un curso de Reuniones

En su caso fue una introducción arriesgada, pero siempre se puede optar por la versión prudente...

Utilizó un power point conocido, de esos que circulan por internet y que suele llegarte cada 6 meses... pero lo tuneó a su manera.

El contenido planteaba la siguiente situación :

“Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones y, en determinado
momento pide que la música pare y dice, mirando hacia la piscina donde cría
cocodrilos australianos
-       
           - Quien se tire a la piscina, consiga atravesarla y salga vivo del otro lado       podrá elegir el regalo que desee entre mis autos, mis aviones y mis mansiones
En ese momento, alguien salta a la piscina...
La escena es impresionante. Lucha intensa, el intrépido se defiende como puede,
sostiene la boca de los cocodrilos con pies y manos, Mucha violencia y emoción.
Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, con
algunos arañazoss, y casi desnudo.
El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
-       ¿Dónde quiere que le entregue el regalo?
-       Gracias, pero no quiero sus autos ni sus aviones.
-       ¿Y las mansiones?
-       Tengo una hermosa casa, no preciso de las suyas.
Impresionado, el millonario pregunta:
-        Pero si Ud. no quiere nada de lo que ofrecí, entonces ¿qué quiere?

Y el hombre responde irritado:
-     
                      -      ¡Encontrar al hijo de puta que me empujó a la piscina!

Moraleja

Somos capaces de realizar muchas cosas que, a menudo, nosotros mismos no creemos, però para ello nos hace falta un HP que nos empuje...

Y en esa última transparència el moderador (/Xavier), el muy salvaje colocó una foto suya !!!

Como he propuesto, cabe la opción prudente en que la moraleja sea más conservadora, del estilo 

·” A veces para saber de qué somos capaces, necesitamos alguien que nos empuje”.

miércoles, 27 de junio de 2012

Fobias raras en reuniones





Fobias y reuniones

Hojeando el “qué!” ví un listado de las fobias más raras de la A a la Z. Al leerlas, me di cuenta de que las podemos observar en reuniones:

·         Anuptafobia.  Miedo a la soltería que provoca irreflexión en las decisiones.

Vemos a veces moderadores tomando decisiones o informando de manera poco meditada para no quedarse “para vestir santos”. Otras veces utiliza eso de: “a mí no me gusta pero es lo que hay…”

·       Bogifobia : Pánico al hombre del saco,

Llámese actualmente crisis, despido, prima de riesgo… que hace que muchos no se pronuncian con la misma libertad en las reuniones

·         Catoptrofobia : Temor a mirarse en espejos

Esa triste y bien común falta de espejo para buscar rasgos a corregir… (ver post sobre los sin-espejo)

·         Dromofobia Miedo intenso a los cruces de calles

Cuando toca dejar la tan segura acera en una reunión…no todos cruzan (no llegando así, al destino deseado)

·         Ergasiofobia: Fobia al trabajo, a hacer una tarea y sobre todo a equivocarse

Si en una reunión no se implementa  el principio de “buscar soluciones y no culpables” estamos lanzando a un montón de empleados a este tipo de fobia

·         Falacrofobia: Pánico a quedarse calvo

Sinónimo a quedarse con el “culo al aire” con sensación de estar al descubierto…

·         Gamofobia: Fobia al matrimonio, a verse demasiado comprometido.

Esa sensación de “compromiso, implicación…¿para qué? Luego resuta que… El absentimo emocional.

·         Hemofobia : Terror a la sangre

En muchas reuniones hay sangre : se humilla, pone en evidencia y hay personas que sienten una incomodidad terrible ante estas situaciones.

·         Isolofobia: Angustia ante la idea de sentirse sólo.

Algunos apoyan siempre la postura mayoritaria aunque no la compartan…sólo por no sentirse aislados, Buscan visualmente la postura que prima, antes de manifestar la propia

·         Kenofobia: Pánico a los espacios vacíos.

El que sienten los moderadores cuando llega la hora de la reunión y no se ha presentado nadie…

·         Latrofobia: Fobia por acudir al médico

Cuando alguna situación laboral está “enferma” en la reunión se evita buscar el verdadero diagnóstico y se ponen sólo parches. Sin hablar de las vacunas u orientación a la prevención

·         Molismofobia: Fobia a la suciedad y a la contaminación

No asumen aquellas decisiones o soluciones que no consideran limpias y éticas

·       Osmofobias Rechazo a olores.

“Esto apesta” “algo huele mal” “huele a quemado”…

·         Ranidafobia Pánico a los anfibios

Incluso para los que no la padecen, es aconsejable vigilar lo que se dice por que es probable tener que tragar algún sapo

·         Panofobia : Miedo al miedo

Miedo a sentir el miedo de que algo pueda salir mal, de quedar mal… Parálisis absoluta

·         Selacofobia Terror a los tiburones

Porque hay unos cuantos… en las reuniones.

·         Verminofobia Miedo a los microbios

A los contagios, especialmente emocionales y que en estos momentos habrá que cuidar.

La mayoría de nosotros puede reconocerse alguna de estas “raras fobias” cuando modera o participa en una reunión.

De momento no se ha acuñado ninguna fobia específica a asistir a reuniones ineficaces, pero ya vendrá ya… ¿Hay propuestas para el nombre?

miércoles, 12 de octubre de 2011

viernes, 24 de julio de 2009

Un cuento sobre reuniones

Aqui tenéis un cuento de Juan Francisco Galán (fugas y ficciones) que de transfondo dibuja la realidad de esa raza en peligro de extinción : de las raras personas que preparan correctamente las reuniones...

Cuentos y reuniones (Ficción empresarial)

1. Reuniones

Jordi tenía un problema con las reuniones: se aburría como un hongo, sobre todo si no era él el que hablaba. Daba igual que fueran por la mañana o por la tarde, pasada la media hora perdía el hilo, dejaba de entender de qué estaban hablando y le vencía el sueño, un sueño mortal.
Jordi estaba acostumbrado a preparar las reuniones, a revisar la agenda y a buscar la última información disponible sobre los temas. Pero no todos los demás lo hacían, de modo que se gastaba una hora entera en poner a la gente en contexto.
Jordi se cansaba con tantas explicaciones y le entraba la modorra, la soñarrera.
Otras veces no estaba claro el objetivo de la reunión, ni las decisiones que había que tomar o no estaba quién debía tomarlas o llegaba tarde o …
Lo que más miedo le daba no era dormirse, sino ponerse a roncar, como hacía aquel comercial, Luengo se llamaba, en los comités de ventas de su primera empresa, hace ya unos años.
Jordi probó a no prepararse las reuniones, a meterse en ellas sin saber de que iban.
- Así estaré más atento, para saber de qué están hablando.
Pero no dio resultado. Lo más que consiguió fue quedarse con la duda de si los demás hacían lo mismo.

2. Cuentos

Un día llegó a una presentación original, en la que el ponente sacó unas cuantas fotos de animales y se puso a contarles un cuento, enganchando al momento al auditorio.
Aquella reunión fue estupenda y a Jordi le encantó la idea.
- Ya sé, cuando me aburra en una reunión, me voy a poner yo a escribir un cuento.
Y así lo hizo, llegó a la siguiente presentación, lunes por la mañana, y mientras la gente hablaba del fin de semana comenzó a inventarse un cuento, un cuento pequeño, para niños, érase una vez un príncipe…
Mientras lo escribía ponía cara de interés, por supuesto, no se ofendiera nadie.
Llegó el tiempo de hacer los presupuestos para el año siguiente y las reuniones se multiplicaron: las había por la mañana, por la tarde, por la noche. Con café, con aperitivo, con comida, con merienda. En la oficina, en un restaurante, en un hotel…, las había incluso de varios días, durmiendo fuera de casa.
Jordi aprovechaba para hacer más grande el cuento: su príncipe crecía, viajaba, pasaba mil aventuras, conocía una princesa y todas esas cosas.
Un día, en medio de una reunión con clientes, el padre del príncipe se murió y el príncipe tuvo que hacerse mayor, para hacerse cargo del reino. A Jordi le daba mucha pena.
- ¡Pobre! Ya no podrá hacer todo lo que quiera.
Pero el cliente le estaba preguntando algo: ¿cuál es su propuesta, su enfoque para nuestra empresa?, le preguntaba.
- Lo mejor es enviarle por Internet, para que se vaya donde quiera. Los del reino pueden buscar otro o hacerse republicanos.
El cliente tenía cara de asombro y su jefe de espanto.
- Perdón, quiero decir que nosotros proponemos un enfoque moderno y global para superar las necesidades de su organización. Gracias a la globalización podrían ustedes aprovechar las sinergias asociadas a …
Su jefe comenzó a recuperar la respiración, pero el príncipe le miraba impaciente:
- ¡Oye!, que me falta un nombre, no puedes mandarme así por el mundo, ni siquiera por Internet.
- Digo que la deslocalización redundaría en una reducción de costes que haría posible una mejora del margen operativo antes de impuestos, que a su vez permitiría …
- ¡Un nombre! ¡Ponme un nombre!
Le llamó Stupa, para animar al Tíbet, que cualquier apoyo es bueno y consiguió terminar la reunión, a trancas y barrancas.
Desde entonces volvió a dormirse en las reuniones. Se le iban las ideas y se le caía la cabeza. Dios Mío ¡Qué aburrimiento! Trató de hacer otro cuento, pero se acordaba de Stupa y no le salían las palabras ¿Dónde estaría? ¿Qué estaría haciendo? ¿Habrían encontrado los del reino un rey de repuesto?

3. Final

Un día se quedó dormido, 3, 4, 5 segundos. Otro día un poquito más, unos segundos más. Hasta que un día se durmió por completo y le echaron de la empresa.
Jordi cogió sus cosas y se fue a casa dando un largo paseo. El viento arrastraba las hojas del otoño y en su cabeza se agolpaban mil imágenes impalabrables.
Llegó a casa como un autómata, y, sin pensarlo, encendió el ordenador y abrió el correo. Uno de sus mensajes tenía una mano, una mano que le saludaba. ¡Era Stupa, que venía a buscarle! Stupa, que le cogió con suavidad, pero con firmeza, y tiró de él hacia el monitor. Jordi no lo dudó ni un momento y se metió por la pantalla y desapareció.
Y nunca más se supo de él, ni en Facebook, ni en Linkedin, ni siquiera en Google.

miércoles, 15 de julio de 2009

Una de humor

Algunas Leyes sobre negocios y ejecutivos



  • Cuando más importantes sean las notas que estás preparando más probabilidades hay de que se te rompa la punta del lápiz. (1ª ley de las reuniones de negocios)
  • Nunca entenderás con claridad el nombre de la persona más importante.
  • Corolario: No importa que lo hayas entendido con claridad, seguro que lo pronunciarás mal. (2ª ley de las reuniones de negocios)
  • No negocies nunca antes de las diez de la mañana ni más tarde de las cuatro de la tarde. Antes de las diez estás inquieto; después de las cuatro, demasiado desesperado. (ley de Eddie sobre los negocios)
  • Haz lo posible por parecer tremendamente importante. (1ª regla de Spark para los ejecutivos)
  • Procura que te vean al lado de gente importante. (2ª regla de Spark para los ejecutivos)
  • Evita discutir los temas de manera profunda, pero si no tienes otro remedio, plantea una pregunta estúpida. Desconcertarás a tu oponente y lo harás cambiar de tema. (4ª regla de Spark para los ejecutivos)
  • Cierra siempre la puerta del despacho. Esto coloca las visitas a la defensiva y hace que siempre parezca que estés en una reunión importante. (5ª regla de Spark para los ejecutivos)
  • La fastuosidad del vestíbulo varía de manera inversamente proporcional a la solvencia de la empresa. (Ley de las instituciones)
  • Cualquier cosa que se puede cambiar se debe cambiar hasta que no quede tiempo para cambiar nada. (ley sobre la planificación empresarial)

sábado, 23 de mayo de 2009

Terapia tras reunión "durilla"

¿Alguien te ha amargado una reunión?
Si acabas de tener una reunión de aquellas “durillas” en la que un personaje en concreto te lo ha hecho pasar muy mal… Aunque ya es demasiado tarde para lamentarse, hay una pequeña TERAPIA,

Abre un archivo con el nombre del personaje en cuestión.
Lleva ese archivo a la papelera de reciclaje
Cuando te pregunten ¿Realmente quiere ELIMINAR a ….? Entonces, respira hondo y pulsa SI!!!!!

jueves, 16 de abril de 2009

Una anécdota en el AVE

Esos pequeños momentos en que crees que la vida es justa!

Entra en el vagón un tipo bronceado que, de tan tópico, hace sonreir…

- Traje: 2000 euros. Zapatos: 980 euros. Móvil con el que amenaza amargarnos el viaje:
1600 - aunque le costó menos, ya que lo compró en New York.


Va acompañado de un joven, a quien alecciona con desprecio, como si el otro no pudiera vivir sin su permiso, sabiduría y experincia. Ha pronunciado siete frases y en cada una ha sido capaz de colocar un anglicismo innecesario (es el amo del tetrix de los tecnicismos)

Está tan satisfecho de conocerse que hasta salpica…

De repente, un grupo de japoneses le muestra su billete, dos de ellos le piden de indicarles el sitio, otro que le ayude con las maletas y así, uno a uno, se dirigen a él como si fuera el empleado del vagón.

Nuestro estimado amigo, después de comprobar que todo el vagón está pendiente de la situación (o eso cree) se defiende azorado en un inglés tan macarrónico como el mío : “Exquiusmi ai don uork giar”, pero los japonesesm, muy lanzados, parecen no entenderle…

Por fin interviene el “sub-colaborador” , quien con un inglés exquisito aclara la situación. Es su mejor momento del día, o del mes, quien sabe…

El señor “Traje: 2000 euros, Zapatos: 980 euros, Móvil 1600 ve reirse a los japoneses, al resto del vagón y se percata de que la sonrisa de su compañero NO TIENE PRECIO



Eva Cantavella
AVE Barcelona Madrid