viernes, 12 de abril de 2013

Dime cómo verificas el tiempo durante tu reunión y te diré cómo te perciben los participantes




¿Voy bien de tiempo?

En una reunión que pretende ser eficiente, un moderador debe ser consciente de si “va bien o no” de tiempo…

Hay una gran diferencia en la imagen que proyectan, en función de cómo escenifican ese control.

Dime cómo verificas el tiempo y te diré cómo te perciben los participantes
  • ·         Algunos optan por sacarse el reloj y ponerlo sobre la mesa.

He realizado una pequeña encuesta oficiosa entre 673 participantes de mis cursos y el resultado ha sido el siguiente :
§  23% dicen que les gusta, ya que tienen la sensación de que existirá un control de los tiempos y no durará más de lo previsto.
§  49% confiesan que les incomoda y disminuye la participación.
§  28% le es indiferente

  • ·         Otros consultan abierta y compulsivamente  su reloj o móvil, transmitiendo sensación de agobio y no pocos malos entendidos (“ es él quien ha monopolizado la reunión y sin embargo,  mientras yo daba mi opinión, no dejaba de mirar el reloj… “)


  • ·         Otros lo consultan discretamente y cómo mejor dominio se tenga del espacio y de los gestos, más “disimulado” puede quedar. Señalar una pantalla o escribir en una pizarra, suelen ser coartadas perfectas)


  • ·         No hay que olvidar aquellos que no tienen ni zorra idea del tiempo que pasa, y tampoco ven la necesidad de tal control : “la reunión durará lo que tenga que durar”. SOCORRO


  • ·         Si en la reunión en algún momento se usa el power point, es fácil insertar un reloj que se actualiza. No hace falta que esté en todas las páginas. Bastará en las diapositivas claves. Eso ayuda a regularse para respetar los tiempos, indicando  si debes cambiar de tipo de pregunta , hacer una síntesis parcial que ayude a cerrar una espiral, etc,


·         A mí personalmente me gustan las salas de Reuniones o Aulas en las que en la pared que se sitúa justo  frente al moderador hay un simple reloj, que permite consultar la hora cada vez que lo requieras, sin que nadie note tal consulta. Por ejemplo, en Nestlé siempre encuentras ese “aliado” de la eficiencia en todas las aulas.

La verdad es que nunca he entendido por qué tantas  salas dotadas de los dispositivos audiovisuales más modernos, no disponen de  un relojito de IKEA, de 15 euros en la pared. El moderador lo agradecerá para ajustar los tiempos, y los participantes, todavía más.

jueves, 4 de abril de 2013

"Esos", que llevan la reunión (no se sabe muy bien dónde)




¿Cómo llamar al que "lleva" una reunión?

Para expresar lo que pienso de algunas cosas que están sucediendo actualmente, no encuentro la palabra perfecta, más allá de algún exabrupto.

Sin llegar a ese extremo, tampoco encuentro una denominación que me satisfaga para aludir  a la persona que “lleva” una reunión
  • ¿Moderador?  Incompleta. Parece que su labor sea exclusivamente evitar excesos de los participantes,  arbitrar conflictos o pacificar los ánimos. O desde otro punto de vista un simple asignador de turnos.
  •  ¿Director? Me transporta a obsoletas reuniones “dirigidas” de manera jerárquica y rígida. ¿Disculpe, puedo ir al lavabo?
  • ¿Facilitador? A veces es necesario todo lo contrario
  • ¿Líder? Cada vez soy más alérgica a esa palabra
  • ¿Conductor?  Vale que lleva las riendas, pero reconocerlo tan abiertamente… Para eso podríamos llamarle directamente “encarrilador”.  Ahora bien, me parecería aceptable si se retiraran puntos a los “malos conductores reunioniles”.
Quizá la palabra que necesitamos sea sencillamente: RESPONSABLE de la reunión.
  
Esta palabra implicaría asumir que la consecución del objetivo, el talante, la satisfacción de los participantes y en general la eficiencia de la reunión, dependen en gran medida del papel, bien o mal desempeñado, de quien la mayoría de las veces convoca, introduce, lleva y concluye la reunión.

Quizá el buen responsable es el que consigue además, transmitir al resto de participantes la implicación necesaria para que todos se sientan, también, responsables del buen fin de la reunión. 

De todas maneras, seguramente continuaré utilizando la palabra "moderador"… 

martes, 26 de marzo de 2013

Reuniones e Inseminación cultural



Contradicciones culturales en reuniones


Las reuniones son la herramienta de inseminación cultural por excelencia, ya sea consciente o inconsciente.

A través de las reuniones se puede subrayar o contradecir la cultura que la empresa pretende inculcar. Los valores y principios que aparecen escritos en las grandes declaraciones cara a la galería, pueden quedar en entredicho o reforzadas en las reuniones que se llevan a cabo.

La cultura y los valores de una empresa no se trasladan por arte de magia al día a día de los integrantes de la misma. Ya puedo escribir en rojo, negrita y subrayado que la INNOVACIÓN es un valor fundamental de “X, S.A”, que si no controlo lo que se transmite en las reuniones (“porque siempre se ha hecho así” ), de poco servirá... El moderador es responsable de transmitir esos valores con su estilo, talante y formas (no sólo con sus palabras) en todas sus reuniones.

Revisar los valores que flotan en el ambiente de las reuniones es indispensable para que los colaboradores no sonrían irónicamente cuando lean en un “panfleto” la cultura de su empresa. Si no, el peligro es que acaben pensando que uno de los valores con los que sí comulga su compañía, es la incoherencia.


martes, 5 de marzo de 2013

El "tú ya me entiendes"... suele fallar.



¿A qué narices se refiere?

A veces estamos conversando internamente y de pronto nos dirigimos a nuestro interlocutor e iniciamos la conversación en el punto exacto en que se halla nuestro diálogo interno. No somos conscientes de que para que la otra persona entienda de qué narices estamos hablando,  requiere que lo situemos previamente en un contexto.

¿No habéis/os han soltado alguna vez frases del estilo :
  • “de lo del otro día, al final nada”
  • “¿recuerdas lo que te dije el otro día? Pues tenía razón.”
  • “¿Cómo lleváis lo vuestro?”
  • “Lo de Luis, ¿tú cómo lo ves?
  • ¿Estás de acuerdo con lo que dijo Miguel?
En función de la respuesta, acabamos pensando que el otro vive en una nube, cuando en realidad somos nosotros quienes le estamos hablando desde la nuestra.

Al introducir una reunión a veces olvidamos situar a los participantes en un marco referencial adecuado que les permitirá entender mejor el objetivo y no montarse su propia película (¡aquí mereceríamos un óscar!)

En otras ocasiones explicamos una situación de problema en la que nos hallamos, confiando en que el otro “adivinará” que le estamos pidiendo ayuda. ¡Mal otra vez!

Es preferible preguntar lo que necesitamos saber o pedir explícitamente lo que queremos, que esperar que el otro lo intuya.

viernes, 8 de febrero de 2013

Alberto, el analítico extremo


No me confundas...


Para muchos moderadores, el personaje más incómodo con quien lidiar en una reunión  es el “estoy en contra”. Lo podríamos definir como el participante cuya postura es “no estoy a favor ni en contra, sino todo lo contrario”.

A veces la aprensión llega a tal extremo, que confundimos figuras afines que no son tan perniciosas, pero nos precipitamos y las atajamos con excesiva rapidez. Me refiero al que voluntariamente juega el rol de abogado del diablo o al excesivamente puntilloso en sus análisis. Llamémosle Alberto…

Os describo la situación:

Parece que hemos encontrado una buena solución a un problema y estamos en aquel punto dulce de sonrisas de satisfacción y alivio… cuando Alberto, el analítico extremo, empequeñece sus ojos y mira fijamente al vacío… Los demás huelen el peligro y abren los suyos asustados “ya está, ya va a encontrar pegas…”

Alberto dice : - ¿ya habéis pensado que si  cae en jueves y llueve no funcionará…?

Alberto tiene razón. No hay muchas posibilidades de que se dé, pero tiene razón.

El grupo se retiene para no asesinarlo y el moderador en lugar de aceptar la observación e invitar a Alberto a que participe en la adaptación de la solución, lo trata como a un “estoy en contra”, negativo y chafaguitarras, fomentando esa imagen de Alberto en el grupo.

Mal.  Alberto se anticipa a eventuales problemas. No los crea.

El peligro de “etiquetar” incorrectamente  a ese personaje, puede conllevar la pérdida de observaciones interesantes y la toma de peores decisiones.

lunes, 14 de enero de 2013

Prohibido discrepar



La tolerancia a la disconformidad.

Transcribo un comentario real de un moderador “ofendidísimo” :

-          “No lo vuelvo a convocar a ninguna reunión, joder (¡he dicho que transcribía!), con toda mi buena fe, le pregunto lo que piensa de mi planteamiento, - hay que demostrar que eres  abierto y democrático con tu equipo-, y va él y me lleva la contraria delante de todo el mundo. Le va a caer una cuando hable con él…”

Este “lamento” que me llegó la semana pasada, invita a no pocas reflexiones, las básicas serían:

1.       Las reuniones no sirven para “demostrar” que eres abierto y democrático a tu equipo. Será tu comportamiento en las mismas, lo que te definirá o no, como tal. Si ante manifestaciones de disconformidad nos bloqueamos y ponemos a la defensiva, no damos precisamente una imagen de apertura y democracia.
2.       Si lo que buscas en un equipo es coleccionar aduladores y pelotas, lo que tienes no es un equipo y puedes sustituirlo por aplausos enlatados.
3.       Cuando has pedido la opinión, has de asumir la posibilidad de desacuerdo y nunca puedes “castigar” a quien se ha creído que su opinión realmente te interesaba… Como mucho, puedes comentar que no te han gustado las formas… pero no la disconformidad.
4.       ¿Qué significa llevar la contraria? No estar de acuerdo, explicar por qué y aportar una alternativa, no es llevar la contraria…  
Es curioso, pero en nuestro país tenemos más tolerancia a la frustración que a la disconformidad. Vivimos como ataques personales el hecho de que otros manifiesten su desacuerdo con nuestra visión y nuestras propuestas (especialmente en público).
Seguro que hay casos en que la intención no es excesivamente ética, pero la mayoría de las veces, la disconformidad no responde a un intento de agresión a nuestro estatus ni a nuestra persona, pero así lo vivimos.
5.       Sin embargo, para tener un poco más de control sobre los efectos bofetada de esos comentarios en una reunión, el buen uso del “pasilleo” evita situaciones de sorpresa como las descritas.
Otro día hablaré del arte del pasilleo en las organizaciones españolas…

lunes, 31 de diciembre de 2012

Machismo en reuniones



Dime, guapa

"Dime, guapa". Así empieza el vídeo que me apetece compartir con vosotros en el último post del año y que evidentemente, va más allá del machismo...

Nunca he vivido una situación parecida, ni en entrevistas de trabajo, ni en reuniones (algunas malas lenguas dirán que la razón es evidente, pero no soy susceptible). Sin embargo, no son pocos los ejemplos que otras mujeres han compartido conmigo y que sin llegar a este extremo, van en la misma línea.

Sin tener obsesión por lo políticamente correcto, que me parece artificial y poco creíble, creo que hay coletillas o comentarios en reuniones que sobran.

Por suerte, en pocas reuniones quedan ya residuos de machismo puro y duro (oigo de lejos alguna voz que replica : ¡ya!). En general, éste se ha ido edulcorando y tuneando con el tiempo, pero no por ello deja de ser molesto.

¿Os imagináis dar la palabra a un hombre con un "dime, guapo"?. ¿O presentar a un "apuesto" nuevo directivo con frases del estilo "os presento a Rodolfo, el nuevo director de marketing, tan inteligente como guapo"... y que éste se sintiera obligado a sonreír halagado?

Pues eso, que quedan pocos pero sobran. 

Aprovecho para desearos un 2013 libre de malas reuniones