martes, 9 de marzo de 2010

Hablando claro

Esta viñeta de Forges me recuerda mucha gente...
Al escuchar a determinadas personas, me asaltan varias dudas :

  • ¿Cree que los demás lo entienden?
  • ¿De verdad quiere que lo entiendan?
  • A parte de a sí mismo (y quizá a un participante en concreto ante el que pretende lucirse) ¿a quién se dirige?

Ser un buen comunicador no es sólo “hablar bien”, sino entre otras cosas, que nos entiendan bien.



viernes, 5 de marzo de 2010

Caso surrealista, pero real.


El precio de escuchar ... y el de no escuchar


Un compañero mío, Carlos Ronda, uno de los mejores especialistas en comunicación no verbal que conozco, me comentaba el otro día un caso, que me pareció surrealista...


" Hablé con un jefe de RR.HH que intentaba plantearle al director de la empresa la necesidad de establecer sistemas eficaces de comunicación con los empleados. La respuesta fue : "Mi tiempo con ud vale 60€ el minuto, entienda que no puedo desperdiciarlo en tonterias".

Estas actitudes, que por desgracia no son la excepción, reflejan que el interés por las personas suele limitarse para muchas empresas en bonitos letreros publicitarios sobre la misión y los valores.

Es labor de todos los que estamos involucrados en el trato con las organizaciones concienciar de la importancia de cumplir, cada uno, con su responsabilidad y impulsar lideres consecuentes que estimulen y obtengan lo mejor de las personas . Solo así las organizaciones progresan y por supuesto, tambien obtiene beneficios"

miércoles, 3 de marzo de 2010

Seguridad y seriedad en reuniones


¿Por qué existe la creencia de que para transmitir seguridad uno debe “ponerse serio”?.

No se sabe, pero desafortunadamente es así para muchas personas en el entorno laboral.
Muchos son los que están convencidos de que si se muestran amables, el grupo les acaba tomando el pelo y que el “disfraz” de persona segura conlleva obligatoriamente una máscara sin sonrisa, una mirada fría y un porte distante.
Comparten la creencia de que si uno utiliza un tono de voz y una expresión facial amable, pierde seguridad ante el grupo al que se dirige. Gran error.
Las personas que más seguridad han conseguido transmitirme, lucían precisamente rostros naturales, relajados y amables, guardando para situaciones muy especiales, esa seguridad fría que otros utilizan de uniforme en sus reuniones.

domingo, 21 de febrero de 2010

Como todos sabéis



El otro día analizábamos la expresión “como todos sabéis” en sus múltiples derivadas: “seguro que todos conocéis”, “quién no sabe hoy en día que…”.

Si se utiliza de manera aislada (¡pero muy aislada!) y con la certeza de que se está comentando algún dato u hecho que REALMENTE es conocido por todos los demás, no hay problema. Sin embargo, no se debería utilizar como frase palanca y mucho menos como coletilla si no se tiene esa seguridad.

Me sorprendió la cantidad de reacciones negativas que provocaba en la gente. Entre ellas me llamó la atención :

  • Incomodidad, inquietud e incluso cierto temor : ¿de verdad debería saberlo? ¿todos los demás lo saben? ¿y si me pregunta algo y quedo en evidencia? ¿y si no tengo el nivel de conocimientos o de información que se requiere.
  • Ausencia de feedback : "cualquiera le dice que no lo sé o que no lo entiendo"
  • Rechazo hacia el paternalismo y condescendencia que se percibe. Incluso se habló de falsa modestia.
  • Si se abusa de ella puede generar el comentario/burla de : “estaría bien que nos dijera algo que no sepamos!!!”

Sin olvidar que mientras se producen estos monólogos mentales, los participantes en una reunión pueden desconectar…

jueves, 4 de febrero de 2010

Aprovechar puntos fuertes en reuniones


Reunión en la carpintería


Aquí tenéis una historia sobre la importancia de aprovechar las reuniones para subrayar los puntos fuertes y sinergias, en lugar de los aspectos negativos.

"Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña reunión. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa?...Sencillamente "Hacia mucho ruido" y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, -dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el overol e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el Serrucho y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limpiar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos."

lunes, 25 de enero de 2010


No es lo mismo decidir que actuar


Había cinco pájaros en una rama. Uno decidió emprender el vuelo. ¿Cuántos pájaros quedaron en la rama?


La mayoría contestamos que cuatro y aquí vemos como a menudo incurrimos en el típico error de confundir decisión con acción.


La respuesta es que quedaron los cinco.


Existe una gran diferencia entre decidir y dar realmente el paso, pasar a la acción.


En muchas reuniones se deciden cosas… pero insisto, ello no significa actuar. Para que la decisión se convierta en acción deberemos preparar esta última antes de cerrar la reunión. Es necesario realizar un cuadro de compromisos, asignando tareas a personas concretas y con plazos, sino, esas decisiones se quedan en simples declaraciones de intenciones y se perpetúa la impresión de que se habla mucho, pero luego no se hace nada...