martes, 22 de octubre de 2013

Participantes convocados y los que parece que han sido invocados




Vade retro

A menudo cargamos la responsabilidad de una mala reunión a aquel que la convoca y la conduce. Y no nos falta razón, pues muchos errores por acción y por omisión le son achacables.

Pero una cosa es achacar y otra machacar.

Hay participantes que en lugar de haber sido convocados, parece que hayan sido invocados:
  • ·      Unos porque sólo están en espíritu, absolutamente ajenos a lo que se está tratando
  • ·    Otros, los conocidos fantasmas, cuyo objetivo en la reunión es vender sus saldos a precio de Loewe. 
  • ·   Y los últimos, los que son endiabladamente saboteadores. Su único objetivo es cargarse la reunión (y de paso al moderador)

En el primer caso, una parte (enorme) de la responsabilidad, es del convocante, pues un participante a quien o le afecta ni le interesa lo que se va a tratar, no debería estar allí. Pero por otra, está el diálogo interno nocivo de muchos participantes “si le digo que no me interesa el tema, se enfadará”. Evidentemente, si lo que planteamos es literalmente “no me interesa el tema”, gran parte de los convocantes no va a reaccionar bien. Habrá que buscar otras fórmulas… y una buena pregunta resulta de gran utilidad.


En el segundo caso, poner a remojo su sábana con unos cuantos litros de objetividad, sería sano ¿algún voluntario?. No olvidéis el suavizante, olerá mejor.

Por último, me parece muy criticable sacar a relucir las desavenencias personales con la única finalidad de dejar en evidencia a un moderador o cargarse una reunión por intereses puramente personales. Ese personajillo olvida que está devorando el tiempo de los demás participantes y ese bien escaso, merece todo nuestro respeto.


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